Comentario: Rodolfo Arizaga

A fines de la década del 20 – en 1929 con mayor precisión – brotó en la Argentina, como un manantial innovador, el Grupo Renovación. Lo integraban José María Castro y su hermano Juan José, Gilardo Gilardi, Juan Carlos Paz y Jacobo  Ficher. Poco después se incorporaron Luis Gianneo, Honorio Siccardi y Washington Castro. Alistados en una tendencia renovadora que no implicaba en absoluto un sometimiento a ningún estilo determinado, sus integrantes procuraron el diálogo tenaz y la crítica sincera entre ellos, que los ubicara entre sí dentro del confuso panorama en el que estaban viviendo, alejados de los centros de mayor difusión musical y sometidos a un medio que ya pronosticaba cierta indiferencia por los compositores locales. El Grupo actuó dinámicamente hasta 1943, cuando por razones extramusicales tuvo que dejar de actuar y no solo se dedicó a organizar conciertos en los que mostraba sus flamantes creaciones en el campo de la música de cámara, sino que asumió con rasgo generoso la obligación de dar también a conocer la otra de otros compositores contemporáneos de ultramar. Por lo tanto no ha sido un grupo accionado por razones estéticas, sino artísticas y profesionales, que respondió con energía y eficiencia al imperativo de formar un público que pudiera canalizar su sensibilidad hacia las nuevas expresiones de la música contemporánea Juan Carlos Paz no tardó en discrepar con los demás miembros de la agrupación y se alejó para formar más tarde, en 1937, los conciertos de Nueva Música.
El manifiesto inaugural del Grupo postularía: “estimular la superación artística de cada uno de sus afiliados por el conocimiento y examen crítico de sus obras; propender al conocimiento de ellas por medio de audiciones públicas; editar las obras de sus afiliados; extender al extranjero la difusión de la obra que realiza el Grupo; prestar preferente atención a la producción general del país suscitando su conocimiento por los medios a su alcance; abrir opinión públicamente sobre asuntos de índole artística, siempre que ello pueda significar una contribución al desarrollo o afianzamiento de la cultura musical”.
El acto inaugural tuvo lugar el 23 de octubre de 1929 en los salones de “Amigos del Arte” con la especial participación de la soprano francesa Jane Bathori, que tan trascendental papel le tocó asumir en los momentos iniciales de la moderna escuela de París.